Un nuevo método de ciberespionaje permite infectar dispositivos mediante anuncios online sin interacción del usuario

Vislumbra la escena: estás navegando tranquilamente por tu web de noticias favorita o echando una partida rápida en un juego tonto para móviles. Un anuncio de ropa, electrónica o viajes aparece en una esquina de la pantalla. No haces clic, no descargas nada ni interactúas con él. Ni siquiera prestas atención. Sin embargo, en ese preciso instante y en cuestión de milisegundos, tu teléfono acaba de ser infectado en silencio por uno de los programas spyware más sofisticados del mundo.

Así de aterradora es la última táctica de ciberespionaje descubierta por la organización canadiense Citizen Lab. Bautizada por los investigadores como ‘AdFection‘, esta técnica demuestra por primera vez en la historia cómo la industria de la publicidad en Internet se ha convertido en un vehículo directo para colar virus espía sin que la víctima mueva un solo dedo.

Tradicionalmente, la seguridad digital ha dependido de una regla de oro simple: no hagas clic en enlaces sospechosos. Pero el método ‘AdFection’ rompe las reglas del juego mediante los llamados ataques de «cero clics» (zero-click).

La víctima no comete ningún error. La infección aprovecha la propia estructura con la que funcionan los anuncios online. En la actualidad, cuando abres una página, las redes publicitarias subastan en milisegundos qué anuncio mostrarte. Esas subastas intercambian datos del dispositivo como tu dirección IP, modelo de teléfono, ubicación o identificador publicitario.

En este caso, la empresa israelí Discover-Tech utilizó su plataforma publicitaria Controlium como fachada para interceptar esos datos. Si el sistema identificaba que el usuario era un objetivo de interés (por ejemplo, un periodista o un diplomático), la propia red publicitaria inyectaba un código malicioso invisible que daba inicio a la infección de forma automática.

Los plumillas, en el punto de mira

El caso emblemático investigado por Citizen Lab afectó a la cadena internacional de noticias Al Jazeera. Los análisis revelaron que al menos 45 dispositivos de sus trabajadores fueron infectados o atacados con esta técnica durante 2024 y 2025 mediante la descarga del potente software espía de Candiru.

Pero la escala del problema va mucho más allá de un medio de comunicación. Tras examinar más de 4.000 millones de registros de subastas publicitarias de Discover-Tech, los investigadores hallaron que sus anuncios se mostraron en casi 200.000 páginas web y aplicaciones de todo el mundo. Se detectó presencia de este rastreo en redes gubernamentales, infraestructuras críticas y organismos internacionales de decenas de países.

Aunque ver uno de estos anuncios no significa que todos los usuarios hayan sido infectados —ya que los atacantes seleccionaban a sus víctimas con precisión casi quirúrgica —, el método demuestra que millones de personas han quedado expuestas a este tipo de análisis sin saberlo.

El hallazgo ha provocado una respuesta inmediata entre los gigantes tecnológicos. Tras recibir el informe de Citizen Lab, Google expulsó a Discover-Tech de sus plataformas publicitarias. Poco después, a la decisión de la firma de Mountain View se sumaron otras plataformas de anuncios y redes de distribución como Beeswax, Liftoff (Vungle) y Eskimi, además de entidades reguladoras del sector publicitario como el IAB Europe.

Por si fuera poco, las investigaciones vinculan a la mencionada empresa con otros actores de ciberespionaje como Intelos y Bindecy, así como con grupos capaces de cruzar los identificadores de anuncios con números de teléfono reales a través de vulnerabilidades en operadoras de telefonía móvil, desvelando la identidad real detrás de cualquier pantalla.

Cómo evitar la infección

Para protegerse de un ataque de tipo zero-click transmitido a través de anuncios online, las precauciones habituales como evitar enlaces sospechosos dejan de ser suficientes. 

La primera línea de defensa pasa por cortar el problema de raíz mediante el uso de bloqueadores de publicidad confiables a nivel de navegador o de red doméstica. Al impedir que las redes de anuncios de terceros carguen sus contenidos, se evita también que se ejecuten los códigos ocultos encargados de evaluar si el dispositivo es un objetivo de interés para la infección.

Por otra parte, limitar la huella digital que transmite el dispositivo pone barreras al trabajo de los ciberdelincuentes. Acceder a los ajustes de privacidad del teléfono móvil para desactivar los anuncios personalizados, bloquear el rastreo entre aplicaciones y restablecer periódicamente el identificador de publicidad dificulta que la red maliciosa vincule el dispositivo con la identidad real del usuario o con una lista previa de objetivos.

Asimismo, mantener el sistema operativo y las aplicaciones actualizadas al día resulta fundamental. Aunque este tipo de herramientas de espionaje aprovechan fallos de seguridad complejos, los parches que lanzan los fabricantes cierran constantemente las brechas que el código malicioso utiliza para asentarse en el equipo. 

En entornos corporativos o de alto riesgo, los expertos recomiendan además restringir la ejecución de scripts de terceros y emplear entornos de navegación aislada, de modo que cualquier código que intente ejecutarse al cargar una web quede confinado sin llegar a tocar el sistema principal.

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