Las ciberestafas se han convertido en una de las principales opciones de los cibermalos para asaltar a ciudadanos y empresas. En Cataluña, por ejemplo, los Mossos d’Esquadra deben enfrentarse a una media de 80.000 denuncias anuales por este tipo de ciberdelincuencia, unas 219 cada día.
Asistente con inteligencia artificial
Para frenar esta escalada, el Govern tiene previsto aprobar el Plan estratégico para la lucha contra las estafas virtuales 2026-2028, que será coordinado por la Agència de Ciberseguretat de Catalunya y los Mossos d’Esquadra, con el propósito de mejorar la prevención, detección y la respuesta ágil ante el fraude digital.
La nueva estrategia contra las ciberestafas (presentada por la directora general de la Agència de Ciberseguretat, Laura Caballero, y el responsable de la Comissaria General de Tecnologies de la Informació i la Comunicació, CGTIC, de los Mossos, el comisario Miquel Àngel Garcia Alvira) se apoya en tres pilares: la creación de una comisaría virtual (accesible a través del portal web y de WhatsApp, que estará operativa a finales de 2026) para recibir las denuncias; la incorporación de un asistente basado en inteligencia artificial (IA) para ayudar a la detección de posibles fraudes; y el refuerzo de la coordinación con bancos, operadoras de telefonía móvil y plataformas de compraventa, según informa El Periódico. Para limitar las consecuencias de las ciberestafas, la CGTIC ha creado la Unitat Central de Ciberestafes i Investigació Tecnològica (UCCIT) y el Grup de Ciberintel·ligència.
La ingeniería social de los cibermalos
La dirección de los Mossos está convencida de que existe una alta “cifra oculta” de ciberestafas que no se denuncian. Con esta estrategia se pretende que afloren la mayor cantidad de casos posibles. Los cibercriminales modifican de manera constante el modus operandi porque adaptan sus herramientas de ataque a los hábitos e intereses de los ciudadanos. Emplean para ella técnicas de ingeniería social y las innovaciones tecnológicas más en boga, como la IA. Los puntos más calientes donde se busca a las presuntas víctimas suelen ser conciertos multitudinarios, vacaciones, alojamientos turísticos o plataformas de compraventa.
Entre las fórmulas utilizadas se abren paso las novedades, como el Bizum inverso (el cibermalo remite una solicitud de cobro en vez de realizar un pago, aprovechando las plataformas de compraventa), y ciberestafas vinculadas con la compraventa de vivienda. Este último tipo es el más habitual: en el segundo trimestre de este año ha provocado más de 14 millones de euros en pérdidas.
Protección a las pymes
La franja de edad donde se da el mayor número de víctimas de ciberestafas es la incluida entre los 31 y los 64 años. Sin embargo, los mayores de 65 años forman el colectivo más vulnerable, sobre todo ante determinadas modalidades, como las falsas inversiones, las estafas del falso familiar y las suplantaciones bancarias. En esa evolución constante, los cibercriminales han puesto la diana en víctimas con más recursos económicos, con estafas que pueden llegar a la cifra de 400.000 euros.
El plan persigue que la protección también se centre en las pequeñas y medianas empresas. Ese es el motivo de buscar mejor coordinación entre la Agència de Ciberseguretat y los Mossos con bancos, operadoras de telefonía móvil y plataformas de compraventa en línea. Para la detección del delito, se impartirá formación a las pymes acerca de cómo actúan los ciberdelincuentes y cómo mejorar la protección digital de los usuarios.












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