EE.UU. y Reino Unido han acordado reforzar su cooperación para combatir los denominados scam centers, centros de operaciones desde los que organizaciones criminales desarrollan estafas de inversión, fraudes románticos y otros delitos financieros dirigidos principalmente contra víctimas de distintos países. Ambos gobiernos han rubricado un memorando de entendimiento que permitirá coordinar investigaciones, compartir información y actuar conjuntamente contra las redes responsables.
Según señala el Departamento de Justicia de EE.UU., se trata de la primera alianza de este tipo específicamente orientada a desmantelar centros de estafa dedicados al fraude de inversión mediante criptomonedas y otros delitos financieros facilitados por medios digitales.
El acuerdo contempla que las autoridades de ambos países desarrollen investigaciones paralelas sobre objetivos comunes, intercambien información sobre las organizaciones criminales y coordinen la decisión sobre las jurisdicciones en las que presentar determinados casos. Washington y Londres también pretenden establecer prioridades compartidas para tratar de maximizar el impacto de sus operaciones.
La colaboración tendrá además una primera vertiente operativa. Las autoridades estadounidenses y británicas aseguran haber identificado ya varios casos en los que sus investigaciones se solapan y han acordado organizar una operación conjunta con empresas del sector privado. El encuentro está previsto para principios de octubre en Londres y estará organizado por la National Crime Agency.
Jeanine Ferris Pirro, fiscal federal del Distrito de Columbia, ha presentado el acuerdo como una nueva fase en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales. «Juntos desmantelaremos las redes criminales organizadas chinas que operan estos centros de estafa y privan a nuestros ciudadanos del dinero que tanto les ha costado ganar, mientras utilizan mano de obra víctima de trata para aumentar sus beneficios», ha afirmado.
Muchos de estos centros se encuentran en países del sudeste asiático como Myanmar, Camboya y Laos y están vinculados a organizaciones criminales que utilizan a personas víctimas de trata para ejecutar las estafas. La National Crime Agency británica ha señalado que este modelo de negocio criminal está industrializando las metodologías tradicionales de fraude y multiplicando el daño causado a escala internacional.
En estos complejos, las víctimas de trata pueden verse obligadas a contactar con miles de potenciales objetivos utilizando identidades falsas y técnicas de ingeniería social.
La cooperación entre Washington y Londres se apoya en una estructura estadounidense creada específicamente para afrontar esta amenaza. La Scam Center Strike Force fue puesta en marcha en noviembre y reúne a fiscales y agentes de distintas agencias, entre ellas el FBI, el Servicio Secreto, la división de investigación criminal del IRS, el Servicio de Inspección Postal y Homeland Security Investigations. El grupo está dirigido por la fiscal federal adjunta Karen P. Seifert.
De Asia a África
Uno de los casos que mejor ilustra la estrategia de ambos países es el de Prince Group, un conglomerado empresarial con sede en Camboya relacionado por las autoridades con una extensa red de fraude, blanqueo de capitales y trata de personas. En octubre, EE.UU. y Reino Unido adoptaron medidas coordinadas contra la organización y su fundador, Chen Zhi.
La NCA británica señala que llegó a congelar activos por valor de 100 millones de libras, mientras que el Departamento de Justicia estadounidense anunció la incautación de aproximadamente 15.000 millones de dólares en bitcoin vinculados a Chen Zhi.
El desafío que ambos gobiernos tienen por delante es grande. Mientras las autoridades desmantelan determinadas infraestructuras, las organizaciones criminales pueden trasladar sus operaciones a otros países y adaptar rápidamente sus métodos. La propia NCA advierte de que los centros de fraude están expandiéndose geográficamente y que el modelo también ha comenzado a observarse en África Occidental.
El impacto económico de estas estafas es considerable. Según los datos del Internet Crime Complaint Center (IC3) del FBI citados por el Departamento de Justicia estadounidense, los fraudes facilitados por medios digitales representaron casi el 85% de todas las pérdidas comunicadas al organismo durante el pasado ejercicio.
Dentro de esta categoría, las pérdidas denunciadas por estafas de inversión mediante criptomonedas y otros sistemas digitales pasaron de 4.570 millones de dólares en 2023 a 8.650 millones en 2025, un incremento del 89%. Las autoridades advierten, además, de que las cifras probablemente subestiman de forma significativa el problema porque muchas víctimas no denuncian.












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