Reino Unido ha confirmado que su Ministerio de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO por sus siglas) ha sufrido un ataque informático que habría implicado exfiltración de datos.
Los expertos temen que estos cibermalos vinculados a Pekín usen dichos detalles para cometer fraudes y sobornos.
Justo en los últimos días se ha conocido que este actor de amenazas ha estado explotando vulnerabilidades en una línea popular de firewalls de Cisco usados por gobiernos en Asia, Europa y EE.UU. No obstante, Londres no ha confirmado quién estaría detrás de los ataques ni cómo consiguió acceder a sus sistemas.
Storm-1849 también ha sido acusado de atacar a políticos, personal parlamentario y organizaciones críticas con el gobierno chino, sirviéndose de emails de phising y acceso en la nube para recopilar información política confidencial.
Chris Bryant, ministro de Comercio británico, ha reconocido que se había producido un hackeo en la institución y que eran conscientes de ello desde el pasado mes de octubre. Pero ha indicado que por ahora no pueden atribuir el incidente a ningún grupo porque la investigación lleva tiempo.
El ministro ha explicado que el gobierno logró cerrar rápidamente la brecha, ha descrito el incidente como “un problema técnico en uno de nuestros sitios” y ha reiterado que el riesgo de que algún individuo se vea realmente afectado es bajo. Así, no se han especificado los datos filtrados, su naturaleza o el número de afectados.
Un momento clave
En los últimos años, el gobierno ha hecho varias atribuciones públicas de ciberactividades maliciosas a China, incluyendo la identificación de empresas involucradas en ciberespionaje dirigido a infraestructuras críticas, y en semanas recientes ha sancionado a dos compañías chinas acusadas de facilitar operaciones cibernéticas contra el Reino Unido y sus aliados.
Este incidente se da en un momento clave para ambos países. El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, está planeando una visita oficial a China del 29 al 31 de enero durante la cual se espera que viaje a Pekín y Shanghai para impulsar lazos diplomáticos y económicos entre ambos países. La última vez que un primer ministro del Reino Unido se dejó caer por el país mandarín fue en febrero de 2018, cuando Theresa May se reunió con el presidente chino, Xi Jinping, con el fin de fortalecer las relaciones bilaterales tras el Brexit.












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