Muchos actores de amenazas no tienen problema en ‘faenar’ en horarios intempestivos, fines de semana o festivos, conocedores de que este sacrificio puede tener recompensa, ya que los responsables de seguridad y TI de las empresas no están trabajando y las organizaciones se encuentran menos protegidas.
Como su nombre indica, estos ataques se dan cuando información sensible o confidencial previamente comprometida se recicla para nuevos ataques o extorsiones, sin necesidad de nuevos accesos técnicos a los sistemas de la víctima. Es decir, los ciberdelincuentes vuelven a usar los mismos datos robados para ‘ver si cuela’.
Esto es posible porque la información ‘que se ha tomado prestada’ (como credenciales, bases de datos, listados de clientes, propiedad intelectual, etc) tiene un enorme valor comercial en los mercados criminales y puede ser reutilizada en múltiples incidentes. En muchos casos está circulando en foros de la dark web y los ciberdelincuentes se apropian de ella o hacen nuevas recopilaciones más extensas, sumando varias filtraciones.
Los investigadores de seguridad señalan que estos detalles, de hecho, no pierden su valor tras un primer incidente, sino que son ‘repaquetizados’ y reutilizados en nuevas campañas criminales, maximizando así el beneficio para los atacantes. El ‘reciclaje’, además, no ocurre una vez o dos. En ocasiones, un mismo data set puede ser aprovechado por decenas o cientos de grupos maliciosos en diferentes vectores de ataque.
Para qué sirve
Este reciclaje de información que ha sido vulnerada con anterioridad se utiliza para cosas como spear phising; Business Email Compromise (BEC), donde se suplanta identidad con información real para solicitar pagos o transferencias; extorsión secundaria, amenazando con publicar supuestos datos robados en la dark web o venderlos a terceros incluso aunque la víctima ya haya pagado un rescate o sufrido un ataque anterior.
Además, el data resume extortion puede ser útil para llevar a cabo ataques encadenados, sirviendo para distintos vectores como fraude financiero, chantaje reputacional, ingeniería social, etc.
Cómo cubrirse las espaldas
Ante las publicaciones de amenazas en la dark web las empresas suelen comprobar si han tenido nuevos agujeros de seguridad o se trata de datos comprometidos que se han repaquetizado o agrupado mediante raspado de datos (scrapping). Por ello, es poco probable que los ciberdelincuentes obtengan una suma de rescate por estos ataques. No obstante, pueden monetizarlos de otras formas más creativas.
Para protegerse de los ataques de reciclaje de datos robados, los expertos recomiendan combinar monitorización continua, control de accesos internos y autenticación robusta.
Vigilar la dark web permite detectar si información sensible de la empresa está circulando, mientras que la segmentación de privilegios y el uso de autenticación multifactor reducen el riesgo de que credenciales robadas sean reutilizadas en ataques posteriores. Además, la formación del personal ayuda a reconocer intentos de spear phishing o fraude BEC basados en datos previamente comprometidos.
Además, es fundamental que las empresas tengan un plan de respuesta ante incidentes que incluya aspectos legales y de comunicación, especialmente por obligaciones como las del RGPD.












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