{"id":993,"date":"2026-10-26T20:04:23","date_gmt":"2026-10-26T20:04:23","guid":{"rendered":"https:\/\/cybertica.cr\/?p=993"},"modified":"2026-10-26T20:04:23","modified_gmt":"2026-10-26T20:04:23","slug":"de-pegasus-a-jabaroot-la-guerra-cibernetica-no-declarada-entre-espana-y-marruecos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cybertica.cr\/?p=993","title":{"rendered":"De Pegasus a JabaROOT: la guerra cibern\u00e9tica no declarada entre Espa\u00f1a y Marruecos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En enero de 2026, la Audiencia Nacional archiv\u00f3 por segunda vez la investigaci\u00f3n sobre el <strong>espionaje con Pegasus<\/strong> a los tel\u00e9fonos de Pedro S\u00e1nchez, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. El motivo, seg\u00fan inform\u00f3 el Consejo General del Poder Judicial: falta de cooperaci\u00f3n de Israel, sede de <strong>NSO Group,<\/strong> la empresa que desarrolla el software. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de que el Gobierno confirmara la infecci\u00f3n, Espa\u00f1a sigue sin una atribuci\u00f3n judicial oficial de qui\u00e9n estuvo detr\u00e1s del mayor caso de espionaje telef\u00f3nico a su c\u00fapula pol\u00edtica en democracia.<br><a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=escudodigital.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que s\u00ed est\u00e1 confirmado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Gobierno espa\u00f1ol confirm\u00f3 en mayo de 2022 la infecci\u00f3n de los tel\u00e9fonos de S\u00e1nchez y Robles con Pegasus, con una extracci\u00f3n de 2,6 gigabytes de datos del dispositivo del presidente y nueve megabytes del de la entonces ministra de Defensa. Poco despu\u00e9s se sum\u00f3 el caso de Grande-Marlaska. <strong>El Parlamento Europeo situ\u00f3 los ataques contra S\u00e1nchez y Robles entre mayo y junio de 2021<\/strong>, calific\u00e1ndolos de procedentes presuntamente de fuera de la Uni\u00f3n Europea, y recogi\u00f3 que un reportaje de 2022 hab\u00eda identificado a <strong>Marruecos como posible responsable del espionaje de m\u00e1s de doscientos tel\u00e9fonos espa\u00f1oles<\/strong>. Marruecos rechaz\u00f3 de plano cualquier implicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante ser precisos sobre lo que esto significa y lo que no: existen indicios s\u00f3lidos, investigaciones period\u00edsticas serias y un se\u00f1alamiento del Parlamento Europeo, pero <strong>no existe una sentencia judicial ni una atribuci\u00f3n oficial definitiva<\/strong> por parte de las autoridades espa\u00f1olas. Esa distinci\u00f3n no es un matiz t\u00e9cnico menor; es la diferencia entre lo que se puede afirmar como hecho y lo que se puede se\u00f1alar como sospecha fundada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que s\u00ed queda fuera de toda duda es la gravedad del riesgo que un caso como este revela. El verdadero peligro de una infecci\u00f3n con Pegasus en el tel\u00e9fono de un jefe de Gobierno no es la exposici\u00f3n de conversaciones privadas; es l<strong>a posibilidad de que una potencia extranjera reconstruya c\u00f3mo se toman las decisiones de Estado<\/strong> en materias tan sensibles para la relaci\u00f3n bilateral como el S\u00e1hara Occidental, Ceuta, Melilla o el control migratorio del Estrecho.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El episodio m\u00e1s reciente: JabaROOT<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 12 de agosto, el <strong>grupo hacktivista conocido como JabaROOT<\/strong> afirm\u00f3 haber accedido a bases de datos vinculadas a los servicios de inteligencia marroqu\u00edes, potencialmente la <strong>DGST<\/strong>, encargada de la seguridad interior, o la <strong>DGED<\/strong>, responsable del espionaje exterior, y amenaz\u00f3 con revelar documentaci\u00f3n sobre agentes, colaboradores y, de forma especialmente sensible para Espa\u00f1a, presuntos planes de espionaje marroqu\u00ed contra Espa\u00f1a y Argelia, adem\u00e1s de supuestas operaciones conjuntas con Francia, Israel y Estados Unidos. Ahora este grupo ha comenzado a hacer p\u00fablico esta informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed la cautela tiene que ser m\u00e1xima, y conviene decirlo con toda claridad: <strong>no existe, a d\u00eda de hoy, confirmaci\u00f3n oficial marroqu\u00ed de la intrusi\u00f3n, ni verificaci\u00f3n t\u00e9cnica independiente de los archivos que JabaROOT dice poseer<\/strong>. El grupo tiene adem\u00e1s un historial que exige escepticismo: se atribuy\u00f3 en 2025 el ataque contra la Caja Nacional de Seguridad Social marroqu\u00ed, que reconoci\u00f3 haber sufrido ciberataques, pero advirti\u00f3 de que parte de la informaci\u00f3n filtrada era inexacta o incompleta. Investigaciones posteriores han detectado, adem\u00e1s, que distintos canales han reutilizado el nombre JabaROOT despu\u00e9s del cierre de su cuenta original de Telegram, una pr\u00e1ctica habitual en el hacktivismo para amplificar mensajes o atribuirse operaciones ajenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La existencia de <strong>v\u00ednculos p\u00fablicos entre Marruecos, Francia, Israel y Estados Unidos<\/strong> (Rabat restableci\u00f3 relaciones oficiales con Israel en 2020 mediante una declaraci\u00f3n conjunta con Washington) tampoco prueba, por s\u00ed sola, la existencia de operaciones clandestinas conjuntas contra Espa\u00f1a. Podr\u00edan ser, sencillamente, contactos institucionales o an\u00e1lisis de fuentes abiertas dentro de una base de datos. Sin verificaci\u00f3n t\u00e9cnica, <strong>JabaROOT es una reivindicaci\u00f3n, no un hecho confirmado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que conecta ambos casos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegasus y JabaROOT no son la misma historia, y tratarlos como si lo fueran ser\u00eda un error de bulto. Uno es un caso con confirmaci\u00f3n gubernamental parcial y una causa judicial real, aunque archivada sin atribuci\u00f3n. El otro es, por ahora, una afirmaci\u00f3n no verificada de un grupo de identidad incierta. Pero ambos episodios, situados en el contexto de una relaci\u00f3n bilateral marcada por <strong>tensiones recurrentes sobre el S\u00e1hara Occidental, Ceuta y Melilla, y la crisis migratoria<\/strong>, apuntan a algo que trasciende a cualquiera de los dos casos individuales: l<strong>a frontera sur de Espa\u00f1a se ha convertido tambi\u00e9n en un frente digital<\/strong>, y en ese frente cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil saber con certeza qui\u00e9n ataca a qui\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es, probablemente, el riesgo real que hay que retener de todo esto; no que Marruecos como Estado est\u00e9 librando una campa\u00f1a de ciberataques directos y confirmados contra Espa\u00f1a, algo que ninguna de las dos fuentes permite afirmar con la contundencia que a veces se le atribuye en algunos titulares. <strong>El riesgo es la proliferaci\u00f3n de actores de atribuci\u00f3n incierta<\/strong>: grupos hacktivistas, colectivos que reivindican operaciones sin poder demostrarlas, nombres reciclados y reutilizados; operando en el espacio gris entre el activismo digital, el inter\u00e9s estatal y la manipulaci\u00f3n informativa. Cuanto m\u00e1s se normaliza ese ecosistema de ataques y filtraciones no verificables, m\u00e1s dif\u00edcil resulta para cualquier Gobierno \u2014el espa\u00f1ol o el marroqu\u00ed\u2014 distinguir una amenaza real de una operaci\u00f3n de desinformaci\u00f3n dise\u00f1ada para parecerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso, y no la atribuci\u00f3n de un ataque concreto, es lo que <strong>Espa\u00f1a deber\u00eda estar vigilando con m\u00e1s atenci\u00f3n de la que hasta ahora ha demostrado.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En enero de 2026, la Audiencia Nacional archiv\u00f3 por segunda vez la investigaci\u00f3n sobre el espionaje con Pegasus a los tel\u00e9fonos de Pedro S\u00e1nchez, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. El motivo, seg\u00fan inform\u00f3 el Consejo General del Poder Judicial: falta de cooperaci\u00f3n de Israel, sede de NSO Group, la empresa que desarrolla el software. 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